El eco de un grito contra la violencia machista

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A 7 años del primer #NiUnaMenos, repasamos la génesis de esta fecha icónica para el movimiento feminista en todo el mundo.

Por Manu Abuela

El 3 de junio de 2015 las mujeres y disidencias protagonizaron una marcha masiva ,como expresión de repudio y protesta contra de la violencia de género, bajo la premisa “paren de matarnos”.

Este hito fue la musa inspiradora para la organización del movimiento feminista en el país, en especial para nuestra región. Muchas mujeres de la zona se reunieron en grupos para viajar y asistir a la convocatoria en las grandes urbes, pero lo que sucedió fue que el 3J
les dio fuerzas para que repliquen acciones de forma conjunta en su lugar de origen.

El panorama

En Argentina ya se venía hablando de violencia de género, en estos términos, desde principios de este siglo. Palabras como femicidio, diversidad sexual, Educación Sexual Integral comenzaron a calar hondo en los debates públicos y en la organización incipiente de mujeres.

Específicamente, en el año 2009 se sancionó la ley 26485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

Esta normativa, permitió clasificar los tipos y ámbitos donde la violencia de género se desarrolla, para comprender que no sólo un golpe (violencia física) es peligroso y que antes de llegar a ella hay otras que socaban la libertad e integridad de las identidades feminizadas.

Aunque en términos normativos se constituían avances, en la realidad la violencia hacia las mujeres se recrudecía. Aunque no existían observatorios estatales para medirla como hoy, algunas entidades privadas pudieron registrar que entre 2008 y 2015 los femicidios aumentaron un 38%, llegando a haber casi 300 anuales.

Mientras tanto, en las noticias de la TV y la prensa gráfica de la época, se cuestionaba a las víctimas (revictimización) por haber sido violadas y/o asesinadas, ya sea por su ropa, por la vida que llevaban, por la forma de relacionarse con los demás.

Un ejemplo claro de ello fue el caso de Melina Romero, ocurrido el 24 de septiembre de 2014. En los medios, aunque su cuerpo dejaba signos de violación y sometimiento y contrariando los testimonios de sus amigas (específicamente el de Melody fue central en la investigación), algunos conductores se empecinaban en sostener que ella consumió estupefacientes y fue a esa “fiesta sexual” por voluntad.

El foco se posaba sobre ellas, las víctimas, y no en los culpables, contra todo tipo de evidencias, pericias y testimonios que familiares y allegados podían brindar. Todo
ello indignaba al movimiento de mujeres y disidencias.

Pero el punto cúlmine fue el asesinato de la rufinense Chiara Paez, de 14 años. Su novio, Manuel Mansilla (16), al enterarse de que estaba embarazada, la mató y la escondió en una fosa bajo la casa de sus abuelos. Un día después del femicidio (el 10 de mayo de 2015), la
policía encontró su cuerpo.

Al llegar la noticia a los medios nacionales, las redes sociales (especialmente Twitter) comenzaron a arder en mensajes de indignación y protesta tales como “Paren de matarnos”.

Así, diferentes periodistas, famosas y agrupaciones convocaron una marcha el 3 de junio, convocándose frente al Congreso de la ciudad de Buenos Aires. Conforme se fue conociendo la convocatoria, se replicó en más de 250 ciudades del país.

Más de 300 mil personas asistieron en esa primera marcha (número que fue en aumento año tras año), apoyadas por grupos de derechos de las mujeres, sindicatos, organizaciones políticas y sociales se congregaron para gritar “Ni una muerta más”.

El nombre

Aquel 3 de junio Argentina se llenó de carteles donde se veía un hashtag: #NiUnaMenos. El nombre fue tomado de un poema escrito por la activista mexicana Susana Chavez en 1995, antes de su asesinato (catalogado hoy como femicidio). Su escrito finalizaba con la frase
“Ni una mujer menos, ni una muerte más”, como símbolo de protesta ante los femicidios ocurridos en Ciudad Juárez.

Las cifras

El observatorio “Lucía Perez” arroja de forma diaria y actualizada las cifras del horror. En nuestro país, desde el 1o de enero de este año se perpetuaron 138 femicidios. Esto
constituye una muerte por motivos de género cada 26 horas. Además, se realizaron más de 160 marchas en los pocos meses que van del año para manifestarse contra el accionar de la justicia en estos casos . Aproximadamente 120 niñes son los que han quedado huérfanos de madre. Estos son los tristes números que arrastra el machismo, que desmembra familias, que arrebata vidas, sueños, anhelos.

Porque detrás de cada número está la vida de una mujer. Como nos recuerda Cecilia Solá: “Números, números que nos rondan la cabeza, nos queman la garganta. 18 años. 30 puñaladas. 12 denuncias. un policía. Muchas, muchas pibas muertas. 24 horas. Somos números en una timba siniestra, en la que casa-Estado-Policía siempre se va al mazo, y a nosotras nos quedan las cartas marcadas. Yendo hermana. Yendo”.