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Día Mundial de la Menopausia

Por Dra. Elisa Burga. Especialista en Ginecologia y Obstetricia

“La Menopausia no marca el final, es el inicio de una nueva etapa”

Desde el año 2000 se conmemora cada 18 de octubre el Día Mundial de la Menopausia, una fecha que eligieron de forma conjunta la Sociedad Internacional de la Menopausia (SIM) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este día se estableció para mostrar apoyo a las mujeres de todo el mundo teniendo como objetivo crear conciencia, reconociendo síntomas y afecciones relacionadas con ella, para mejorar las experiencias de las mujeres que atraviesan por esta etapa de la vida.

Definiendo

Se entiende por menopausia (MNP) al cese de la actividad de los ovarios, es decir, a la falta de producción de óvulos en la mujer. Por lo general, este final de la vida reproductiva suele ocurrir entre los 45 a los 55 años (existiendo variaciones) y se suele identificar después de un año sin sangrados. 

En el Día Mundial es importante destacar que, como es un período de transición natural en la vida de todas las mujeres, en algunas ocasiones no requiere tratamiento. Existen terapias para aliviar y sobrellevar de una manera más apacible los síntomas que puedan aparecer.

Es importante diferenciar cada uno de los conceptos que se refieren a este período.

El climaterio es la etapa de vida de la mujer en la que se produce la transición entre la fase reproductiva y la no reproductiva, la cual culmina en la pérdida de producción de hormonas sexuales por parte del ovario. Dentro de lo que se denomina climaterio, se producen distintos momentos: la perimenopausia, MNP y postmenopausia.

Si hablamos de perimenopausia es la etapa previa a la menopausia y se extiende hasta un año después de la última menstruación. Por último, ocurre la postmenopausia, en donde por lo general hacemos un diagnóstico clínico (con la falta de las menstruaciones) y no es necesario el dosaje hormonal salvo en casos particulares.

Síntomas

Muchas son las consecuencias a nivel físico de la caída hormonal en la mujer. Si bien cada una puede transitar este período de forma diferente, la etapa en sí misma está asociada a los siguientes síntomas que pueden incluir sofocos. Éste es uno de los síntomas más frecuentes en la transición.

También, períodos de irregularidad menstrual. Los ciclos menstruales empiezan a ser más cortos, y la mujer puede permanecer varios meses sin menstruar. Pueden mostrar también sangrados abundantes.

Los calores súbitos (hot flashes), la sudoración nocturna, alteraciones del sueño como insomnio y cambios en el estado de ánimo son muy frecuentes; como también dolores y molestias musculares y óseas o enfermedades cardio metabólicas.

Con respecto a la actividad sexual, la mujer sufre una disminución en su deseo y sequedad vaginal, lo que puede producirle hasta dolor en sus relaciones.

Enfermedades cardiovasculares

Cada año se profundiza y se hace hincapié en un tema en especial para abordar la jornada. Para este año, el lema elegido es “La menopausia y las enfermedades cardiovasculares”.

Ingresando a esta etapa de la vida, las mujeres sufren una disminución de los niveles de estrógenos, que es una hormona con propiedades cardiovasculares protectoras. Por eso, durante la menopausia puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, equiparándose en este período el riesgo de enfermedad vascular al del hombre. 

Por ello, es crucial que las mujeres en este período mantengan un estilo de vida saludables y busquen orientación médica para reducir estos riesgos.

La prevención es clave para mejorar la salud de las mujeres y su calidad de vida. Actualmente, enfermedades como la hipertensión, la dislipemia, el infarto de miocardio, la angina de pecho, el ACV, trombosis o incluso diabetes siguen afectando a muchas mujeres y el número de eventos diagnosticados siguen creciendo y perturbando cada vez más a mujeres a nivel global.

Vivir de forma saludable

Podemos transformar la MNP en una oportunidad para adoptar hábitos de vida cardiosaludables, que contrarresten los cambios que experimenta el cuerpo en estos años, protejan el corazón y las arterias, y aumenten nuestra calidad de vida.

Las mujeres consultan periódicamente para realizar sus controles médicos al ginecólogo, siendo esta una oportunidad valiosa para evaluar la presencia de factores de riesgo cardiovasculares como cuidado de lípidos circulantes, control de la hipertensión arterial, diabetes y sobrepeso, entre otros.

Para vivir con calidad de vida y buena salud después de la MNP, la mejor receta es el apropiado estilo de vida. Es importante implementar una dieta basada en un mayor consumo de verduras, cereales integrales, legumbres y frutas. Menor consumo de carenes rojas, mayor consumo de carnes blancas y pescados. Utilizar aceites de oliva extra virgen. Moderar el consumo de alcohol.  Evitar el tabaco. Hacer ejercicio físico: 150 minutos semanales, tanto aeróbico como de fuerza (para mantener la musculatura). Y, por supuesto, disminuir los niveles de estrés.

Para concluir, aún tenemos mucho más por aprender, y esto requiere mayor investigación con enfoque de género específico, con una representación adecuada de las mujeres en ensayos clínicos cardiovasculares ya que, durante muchas décadas, las investigaciones se han centrado principalmente en hombres, lo que lleva a una subestimación de las diferencias de sexo desde una perspectiva etiológica, diagnóstica y terapéutica.

Es importante centrar la atención en la prevención primaria de las enfermedades cardiovasculares en las mujeres para reducir la mortalidad y para ello es primordial la identificación y el tratamiento temprano de los factores de riesgo cardiovasculares.

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