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jueves, abril 18, 2024
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Hábitos saludables para el inicio escolar

Por Lic. Marisel Naconechney, nutricionista

Comienzan las clases y se presenta una oportunidad para ordenar la alimentación de los chicos y chicas, creando así hábitos o patrones saludables que mejoren su calidad de vida y, por ende, su rendimiento escolar. Los niños están en una etapa de crecimiento constante, por lo que una buena nutrición es fundamental para su adecuado desarrollo y crecimiento

Lo que primero debemos considerar y definir es la palabra hábito, tan usada en este tiempo. Un hábito es una conducta aprendida que se repite, y esas conductas pueden relacionarse con patrones saludables de alimentación en los niños de edades escolares. Para alcanzarlo, las claves son la variedad y el equilibrio entre los distintos grupos de alimentos, asegurándonos incorporar todos los nutrientes que se necesitan para un buen desarrollo infanto-juvenil.

Las vacaciones suelen estar asociadas a la flexibilidad de las rutinas alimentarias. Por eso, el retorno a clases representa un momento clave para recuperar o adoptar conductas alimentarias más sanas y seguras.

Cuando comienzan las clases, la familia juega un rol fundamental y es un factor importante de la alimentación. La creatividad de los padres (dentro de sus posibilidades) es clave para hacer que los alimentos sanos no se tornen rutinarios para los chicos, ensayando nuevas combinaciones o sabores, proveyendo una dieta variada, colorida, segura y equilibrada. Es recomendable que toda la familia se involucre, ya que los padres son ejemplos cotidianos de los niños.

Las compras

Otro punto fundamental a tener en cuenta es la organización de las compras, que nos va a asegurar una mayor variedad a la hora de consumir los alimentos. La monotonía alimentaria es un problema de la mesa familiar argentina.

También existe la idea de que la alimentación saludable es muy costosa y muchas veces esto no es real. Por ejemplo, las frutas y verduras de estación resultan mas económicas, como así también aprender a leer las etiquetas de los productos que consumimos, para no comprar dependiendo de una marca que puede ser cara, sino por la calidad nutricional del alimento en cuestión.

Debemos, de a poco, transformarnos en consumidores inteligentes para que los niños  tengan cada vez más una alimentación completa, con todos los macro y micro-nutrientes que se requieren en el crecimiento y desarrollo infantil y que a su vez permiten un mejor aprendizaje.

La nutricionista Marisel Naconechney

Consejos para el comienzo de clases

La primera recomendación para la vuelta a clases es tratar de realizar un desayuno completo que incluya lácteos, cereales, y frutas. Es muy importante que el niño, antes de ingresar a la escuela haya desayunado, porque ésta es la comida más importante día, la que nos permite tener un mejor rendimiento y concentración en el ámbito escolar y también jugar y realizar actividad física.

Otro consejo es  incluir una colación en la escuela que complemente el desayuno realizado. Una colación es una pequeña ingesta que se realiza entre dos comidas principales (como ser desayuno y almuerzo, merienda y cena). Los niños pueden llevarse, por ejemplo, una barra de cereal, una fruta, algunos cereales sin azúcar, pochoclos, frutos secos o algún alimento que esté dentro de las posibilidades económicas de cada familia.

En los últimos años, se han multiplicado los esfuerzos por lograr kioscos saludables dentro de las instituciones educativas que limitan así el consumo de golosinas o alimentos que aportan calorías vacías y, paralelamente, se fomente el consumo de frutas, lácteos y cereales que mejoran el rendimiento de los niños y por su desempeño escolar.

Un punto a tener en cuenta es el consumo de agua. A los niños muchas veces les cuesta mucho crear el hábito de una hidratación adecuada (se recomiendan 8 vasos de agua por día),  el cual es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. La bebida por excelencia debe ser el agua.

También es importante realizar actividad física. Lo ideal seria por lo menos tres veces por semana.

El equilibrio y la variedad se vuelven palabras claves cuando se habla de alimentación saludable, por lo cual debemos realizar cuatro comidas diarias y, en lo posible ,sumar dos colaciones intermedias.

Los almuerzos y cenas deben ser lo más variados posibles y, si los niños se llevan viandas a la escuela, tratar de que las mismas sean coloridas y nutritivas para poder así obtener gran variedad de nutrientes.

Estos consejos tienen el fin de mejorar la alimentación de los niños e ir alejando el fantasma del sobrepeso infantil, favoreciendo el rendimiento escolar. La niñez es un período fundamental en la vida, por lo cual cada día es una  nueva oportunidad para ir creando patrones alimentarios más saludables.

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