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El deseo detrás del cine 

La historia de Franco Besso se compone de cine y el resto de las cosas. Desde muy joven supo que eso era lo que más lo movilizaba. Fue formándose y trabajando en esa actividad. En los momentos en los que se vio obligado a tomar otros rumbos, estos generalmente tuvieron que ver con el arte o la comunicación. El recorrido de un cañadense que siempre se va y está volviendo

Por Quique de María

Nació en Cañada de Gómez en el año 1988. Su padre siempre cumplió el rol de motivador pero también de consejero. A los 12 años se inició en el estudio de piano y luego a incursionar en el teatro. A los 16 años ya pensaba en estudiar cine pero otra vez aparecerá la voz paterna, esta vez para persuadirlo de que se formara primero en alguna especialidad con más posibilidades de salida laboral. Se inclinaría por Publicidad. No obstante, al poco tiempo ya sería alumno de la escuela de Cine en Rosario (EPCTV) 

A partir de sus primeros años en Rosario, alternó permanentemente su actividad como cineasta y videasta con otros trabajos. Esto fue una constante, tanto en su ciudad natal, como en las otras en que se radicó.

Franco ha tenido de las más diversas participaciones en muchas producciones fílmicas. Pero más allá del producto, sus proyectos tienen la impronta de su posición generosa y hasta solidaria. Una de sus realizaciones deberá sortear un serio imprevisto que hasta pudo haber echado por tierra el proyecto. Otra, abordó una de las historias más dolorosas de su Cañada natal (la inundación de novienmbre de 2000), la que terminará de producirse casi al mismo en que ocurrió el fallecimiento de su madre.

Aprendizajes 

Era un sábado por la mañana cuando Franco recibió a El Impreso del Oeste dispuesto a relatar todo lo relacionado con su experiencia con cámaras, luces, locaciones, guiones y demás componetes de su pasión. Ahí empieza por contarnos que, al promediar la primera década de este siglo, se mudó a Rosario para dedicarse a su formación académica: “estudié Publicidad, guión cinematográfico, y otras cosas. Pero después, en 2006, entré a una de las escuelas de cine más diversa. Mi viejo me desalentó cuando tenía dieciséis, me decía que pensara en algo que primero me asegurara ingresos”. Entonces le preguntamos cómo tomó su padre el hecho de que igual terminara estudiando cine. “No, muy bien, él no quiso frustrar mi vocación. Solo quería que postergara eso, que primero estudiara algo más seguro y que después sí estudiase cine”. Reflexionó un momento y luego prosiguió: “De hecho, siempre se la pasó motivándome, acompañándome e incluso consiguiendo información sobre cosas de mi interés”. 

Además de estudiar, Franco alternó con trabajos fílmicos concretos. Bebió un sorbo de limonada y luego expresó con entusiasmo: “en 2007, mi profesor Nicolás Fogliatto me incorporó en cámara y edición en distintos documentales. Tengo algunos subidos a YouTube”.

La primera vuelta y viceversa

En 2013 regresó a Cañada de Gómez donde se desempeñó como editor en Visión Multimedios para el Noticiero “Punto de Noticias”. Pero Franco ya estaba armando su bolso nuevamente. “Ahí laburé hasta que me fui a Buenos Aires. Hice de todo, trabajé como free lance en series y películas, haciendo cámara o montaje. Pero también como mozo de bar, en una metalúrgica y otros rebusques”. Al preguntarle sobre alguna experiencia que quisiera destacar, respondió que “allá participé de 4 películas. La más importante: Sin hijos, protagonizada por Diego Peretti y Maribel Verdú. Pero en esa, mi participación fue en procesos de postproducción”. También rememoró que subtituló películas extranjeras en el Festival FIDBA 2016.

Nuevamente al pago

Franco volvió, y actualmente trabaja en el área de Comunicación Social del municipio. En 2020 realizó el documental sobre la ya mencionada inundación de Cañada de Gómez. Fue un aporte que hizo para la Agrupación Amigos del Arroyo, organización dedicada a la concientización y cuidado del Arroyo Cañada de Gómez. Al pasar por este momento dejó ver en su rostro señales de recogimiento. “Terminé el documental el 21 de noviembre de 2020, un día antes del vigésimo aniversario de la inundación, y a los pocos días murió mi madre. Ella había sido internada por Covid, tenía comorbilidades. Con esto del distanciamiento no pude estar a su lado en esos momentos”.

Después, volvió a la sonrisa y nos habló de lo que define como su máxima experiencia hasta el momento; se trata la película El llamado de la ballena. “Está basada en la historia de un joven que está haciendo un tratamiento de rehabilitación a causa del consumo de sustancias. Se trata de un largometraje de ficción, una historia donde aparece el árbol familiar, la identidad, la marginalidad, los estigmas sociales y busca dar un mensaje inclusivo”. Pero decidió que no quiere adelantar más nada sobre el argumento. “Está en etapa de postproducción. Acá también puedo contarte sobre un episodio muy importante. Al cuarto día de rodaje se bajó la productora, se complicó bastante el tema, incluyendo el aspecto económico”. Le preguntamos si podía contar los motivos: “No no, dejalo ahí”, respondió de manera categórica. 

Pero volvió sobre el film. “La escribí, la produje y la dirigí. Y logré convocar a actores con trayectoria nacional y otros que tienen una gran trayectoria en teatro pero no en cine, porque me pareció que podía ser bueno como experiencia, un aprendizaje. En el plantel de actores estuvieron Carlos Echevarria, Ricardo Torre, Gustavo Garzón, Marcos Gordillo, Carlos Gordillo, Mariela Tartaglini, Susana Meloni. También hubo grandes profesionales en el equipo técnico, como son Juan Manuel Berraute en sonido, Marc Cuxart como Director de Fotografía, Eva Poncet en Edición”.

Última escena

La cotidianidad de Franco está permanentemente atravesada por todo lo relacionado con producción de imágenes y sonidos. Es habitual verlo, al menos en esta ciudad, manipular alguna cámara o sentado en una isla de edición. Y como un agregado relevante, hay que destacar que conduce una actividad que desde hace años  impulsa el gobierno municipal: Cortos 72 horas, una experiencia formativa con alumnos que cursan el nivel medio en los colegios de la ciudad. La dinámica consiste en capacitarlos y producir cortos en un plazo de tres días.

La pregunta final hasta prodría definirse como incorrecta. Pero el cronista no se contiene. Porque preguntarle a alguien que todavía no estrenó su último trabajo acerca de algún proyecto futuro, es un poco atrevido: “Ya estoy escribiendo mi próxima película” respondió sorpresivamente. Luego dio a entender con su mirada “no más preguntas”. 

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