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La dispepsia: recurrente y silenciosa

Por Dr. Guillermo Celotti, gastroenterólogo


La dispepsia funcional es un cuadro clínico multifactorial, generalmente recurrente, caracterizado por la presencia de signos y síntomas que producen malestar o disconfort en el abdomen superior, sin evidencia de enfermedades orgánicas, metabólicas o sistémicas que expliquen su presencia. Las principales causas que la generan pueden ser malos hábitos alimentarios, dietas bajas en fibras, stress, tabaquismo, consumo elevado de alcohol, sedentarismo e ingesta crónica de analgésicos.

De acuerdo a estudios estadísticos realizados recientemente, aproximadamente un cincuenta por ciento de la población sufre o ha sufrido episodios de dispepsia en algún momento de su vida.

Los síntomas a través de los cuales la dispepsia se manifiesta se relacionan, primero con un intenso dolor o ardor en la zona del epigastrio, que se referenciarìa en parte superior del abdomen, o detrás del pecho.

La sensación de llenarse demasiado pronto durante una comida también puede considerarse dentro de los síntomas, como también la tirantez o hinchazón en el estómago o el tener nauseas, eructos y flatulencias.

¿Qué como?

Es frecuente que los pacientes consulten al médico refiriendo no saber qué comer y que todo lo que ingieren les caiga mal, lo que genera en ocasiones pérdida de peso y estados de angustia.

Debido a que estos síntomas y signos son muy inespecíficos y que suelen presentarse en otras enfermedades, el profesional tratante indicará estudios de laboratorios, endoscópicos y radiográficos, para poder diagnosticar si se trata de dispepsia o no.

El médico, además, realizará un examen físico con una completa y minuciosa historia clínica, basada en un amplio interrogatorio, que comprenda no sólo los aspectos orgánicos, sino también los sociales, familiares, laborales y los conflictos dependientes de tales situaciones. Todo esto es indispensable para poder llegar a un correcto diagnóstico: por eso, es imprescindible comprender que el examen es integral.

Actualmente se puede clasificar a la dispepsia, de acuerdo al predominio de alguno de sus signos o síntomas en dispepsia de tipo ulcerosa, de tipo reflujo o de tipo dismotilidad. En relación a la primera, en la ulcerosa predominan los síntomas como el dolor y ardor en el estómago, la presencia de acidez y la sensación de falta de una buena evacuación del estómago después de comer, lo que en la jerga médica se denomina “sensación de plenitud gástrica”. También son frecuentes los eructos que, al ser eliminados, disminuyen la sensación de distensión estomacal.

Por su parte, la dispepsia de tipo reflujo se caracteriza por presentar dolor y ardor detrás del pecho o retroesternal, debido a la presencia de ácido que desde el estómago pasa al esófago llegando a veces a la boca provocando vómitos. También, este tipo de dispepsia se manifiesta por la presencia de eructos y gases abdominales.

La dispepsia de tipo dismotilidad tiene como principal síntoma el tránsito lento de los alimentos. Esto genera la excesiva formación de gases que provoca distensión abdominal, sensación de plenitud gástrica, saciedad precoz, eructos tardíos o después de comer, nauseas etc. En este subtipo, es frecuente que además el paciente presente constipación.

Estrés

En cualquiera de las formas descriptas, el estrés y los malos hábitos alimentarios juegan un rol primordial en la génesis del síndrome dispéptico.
Hay publicaciones que indican que la presencia en el estómago de una bacteria llamada “helicobacter pylori” podría estar implicada en la producción del síndrome dispéptico. Es actualmente motivo de controversias.

El tratamiento medico consiste en un régimen higiénico dietético y cambios de hábitos alimentarios. No siempre se medica, esto depende del subtipo diagnosticado. Se pueden indicar antiácidos o bloqueadores potentes de la secreción ácida gástrica o procinéticos, que mejoran el vaciamiento gástrico, aumentan la motilidad y el tránsito gastrointestinal.

También se suelen recetar durante el tratamiento ansiolíticos y antidepresivos, si corresponden. La actividad física recreativa es importante, al igual que acompañar todas estas medidas con tratamiento psicológico.
Ante la sospecha de presentar este cuadro clínico, recomiendo que consulte a su médico de cabecera, quien realizará la derivación pertinente.

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